Consejo para que todo sea más fácil en la vida

*Por Rankeado

"Difícil que el hombre vea las señales si con suerte 
sabe que su ego lo maneja" - anónimo

Un análisis extenso se creó en Situación Grave, ya que tiramos sobre la mesa de reuniones un montón de ideas sobre cómo todo en la vida podría ser más fácil y ninguna conclusión nos iluminó, a pesar de gastar muchas horas discutiendo e insultándonos, tratando de imponer un pensamiento sobre otro, analizando cuál pieza debíamos mover a continuación para ganar en el debate. Nos desafiamos, nos acordamos de las madres de nuestros compañeros, puño en alto nos gritábamos y luego golpeábamos la mesa, cual monos haciendo respetar su lugar. Una colega rompió en llanto cuando echamos por tierra su teoría cuántica de la felicidad y el argumento de un amigo mío fue destruido en mil pedazos porque encontramos una leve incongruencia.

Mantuvimos un millón de cálculos matemáticos y científicos en la pizarra, nos golpeábamos la cabeza en las paredes, pero ninguna nueva idea afloraba. De repente, entró a la sala el Tío Pepe, nuestro querido y estimado “tío del aseo”. El hombre pidió permiso, se disculpó por interrumpir la reunión, nos pidió que por favor no dejáramos tan desordenado y que, si no era mucha la molestia, le permitiéramos comenzar el aseo del lugar porque quería irse temprano. No hubo problemas, por lo que dio inicio a sus labores.

En cuanto nosotros, seguimos enfrascados en la importante misión de saber cómo la vida podría ser más fácil. Cuando ya no había más que moscas revoloteando en el aire y nadie hablaba, notamos que el Tío Pepe observaba detenidamente la pizarra de anotaciones.

– Saben, no entiendo nada de lo que tienen escrito ahí, me cuesta sumar y restar tanto número. Tampoco sé lo que es eso de la física ‘cuática’ ni por qué pelean por esto. Es una situación estúpida. Pero sí sé algo y lo creo firmemente: la vida es más simple de lo que creen, mucho más. La facilidad de la existencia radica simplemente en darse cuenta de la simpleza natural de las cosas. Si algo calza y se da de la forma más natural posible, entonces es porque debe ser así. Si cuesta mucho que encaje, es porque ni esta tuerca ni ese tornillo son los correctos, por lo tanto hay que cambiarlos.

Luego de eso, el hombre tomó el borrador y eliminó todo lo escrito en la pizarra. Quedamos perplejos, ¿Cómo pudimos ser tan estúpidos? Nunca debimos dejar que el Tío Pepe limpiara la sala sin antes haber terminado la reunión, ahora tendríamos que escribir los cálculos nuevamente.

 

Los tres amigos

Por Sr. Editor

Joaquín se levantaba muy temprano todos los días. Debía cargar camiones para ganar dinero, almorzar y darle un poco a su familia.

Solía mover kilos y kilos de frutas y verduras. Tras esto le daban unas cuantas monedas con las que compraba un poco de comida, pero no era un plato sólo para él, ¡El niño solía compartirla!

Cada jornada Joaquín pedía dos platos: uno para él y el otro lo dividía. ¿Con quién compartía? Nada más ni nada menos que con Pepe y Lucho, el primero un gatito joven de bigotes largos y pelaje plomo, el segundo un perro viejo de orejas largas y negro como él solo.

Los tres habían sido amigos durante un largo tiempo, por lo que se convirtieron en inseparables, compartiendo aventuras, desventuras y comida hasta hartarse.

Un día el niño llevaba unas cajas de uva hacia un camión y por otro lado jugaban Pepe y Lucho en un rincón. Un hombre malhumorado a punta de patadas los espantó, por el sólo hecho de que estaban haciendo algo que a él no le gustó.

Pepe, como se asustó, corrió y corrió a buscar a Joaquín al camión. Mientras, Lucho miraba con atención cómo el hombre podía ser tan bruto como para corretear así a un pequeño felino y ser tan gruñón.

Joaquín no vio venir a Pepe, el que se cruzó entre sus piernas y lo desequilibró. El niño no pudo sostenerse en pie y cayó, dejando sus ropas y al gatito llenos de jugo de uva. Su jefe se acercó y lo culpó de todo lo que había pasado, le dijo que no le pagaría y que se fuera a trabajar a otro lado.

El niño quedó muy triste por la situación, por lo que lloró sentado en el suelo mientras limpiaba a su felino amigo. Lucho llegó a lamer a ambos y a pensar qué harían ahora. Joaquín les dio un abrazo y dijo que volvería mañana, ya que no tenía dinero para regalarles nada.

Los animalitos quedaron tristes, sin embargo no dejarían que su amigo se fuera a casa sin llevar ni comer nada. Pepe detuvo a Joaquín con sus pequeñas garritas, mientras Lucho corría a buscar algo para ayudar. Como el gatito sabía que era un cazador especial, le dijo al niño con sus ojos que esperara ahí un poco más. Pepe lo dejó para volver en un rato más.

No pasaron más de veinte minutos cuando el sabio perro viejo volvió con un hueso desenterrado, de aquellos que se comen en ocasiones especiales, como lo era esa vez. Otros diez minutos pasaron antes que llegara Pepe con una pequeña laucha. Los animalitos agradecían todo lo que Joaquín había hecho por ellos con sus pequeños gestos.

– Muchas gracias amigos míos, con esto estaré bien, es lo mejor que han hecho por mí – dijo el niño al borde de las lágrimas.

Aquel día fue uno de los más lindos del pequeño Joaquín, tanto así que fue el último que trabajó en aquel lugar donde los niños no deben estar. Al tiempo entró a estudiar sin dejar de visitar a sus dos amigos, hasta que convenció a su mamá de adoptar a ambos en su nuevo hogar.

El niño creció, los animalitos alcanzaron su edad final, primero Lucho y luego Pepe. Sin embargo, murieron felices y de viejitos, lo que se notaba cuando dormían profundamente tranquilos moviendo sus patitas, quizás soñando con sus aventuras y desventuras cuidando a un niño que trabajaba cargando camiones, compartiendo de forma sincera e inocente la existencia de una amistad que iba más allá de un plato de comida, de una amistad que era totalmente verdadera.

 

 

Conversación en banca de una plaza

Por Poeta Alcohólico
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“Hey, amigo, en serio,

No te preocupes, lo que sucede no es tan importante,

¿Acaso no es bueno y entretenido todo esto?

No puede ser que estés agobiado por cosas que en verdad no son relevantes,

O sea, piensa, ¿quién queda al final, tu trabajo o tus seres queridos?

¿O es más importante un bien de mercado que todas las situaciones impagables

Que te regala la existencia?

Al final puede que, y aquí va mi opinión directa, esto no sea real,

Que al final sea sólo un complejo sistema o red de situaciones

Que te van llevando, si así lo quieres, a lo que realmente debes hacer en este mundo.

Puede que todo sea cuántico, que todo dependa del observador.

Amigo, ponle múltiples colores a lo que sucede y empieza a caminar sin miedo.

Creo que eres lo bastante grande ya como saber adónde quieres ir”.

  •  Disculpa, ¿Qué edad me dijiste que tenías?
  •  Cuatro recién cumplidos amigo, ¿y tú?
  •  Treinta y seis, amigo. Por cierto, gracias por el consejo.
  • De nada.

 

Lo extraño de los comerciales de perfumes

Le pedimos a Nadie que escribiera sobre algo que le costara entender, pero que fuera interesante. Terminó enviando algo que no nos quedó del todo claro. De todas formas lo publicamos. Sr. Editor

Por Nadie

Si hay algo que trato de no ver son los putos comerciales de televisión. La publicidad como que me tiene aburrido, sin embargo hay un tipo de anuncio que siempre me ha llamado la atención: el de los perfumes. Estos son tan  extraños y conceptuales que mi cabeza tira humo cada vez que los veo. ¿Qué es lo que tratan de decirnos?

Podría iniciar una teoría conspiracional alrededor de ellos, pero puede ser que sólo esté alucinando. Definitivamente ni siquiera sé qué decir, no tengo idea que nos quieren decir. ¿Cómo sé que voy a oler bien si veo a un hueón entrar a un club y luego la canción de fondo dice que yo ‘no estoy en la lista de invitados‘? ¿O voy a oler bien andando en un yate y salvando a una mina a lo James Bond?

A veces creo que deberíamos ser más simples, mucho más simples al momento de hacer las cosas. Al final nadie quiere andar hediondo.

 

Cinco pasos para alcanzar el éxito fácilmente

Por Rankeado

Como todas las cosas en esta vida, el éxito también es subjetivo, depende de cómo la persona vea o sienta lo que es. Sin embargo, la sociedad en la que estamos inmersos nos vende día a día un producto donde, como todos sabemos, el éxito se mide en bienes materiales o posiciones sociales altas dentro de la jerarquía imaginaria que tenemos en nuestras cabezas. No hay que culparnos por tener estas ideas o visiones del mundo, ya que se nos ha inculcado desde pequeños sin que nos demos cuenta, tal como les pasó a nuestros padres.

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Teniendo en cuenta lo anterior, aquí van cinco pasos para alcanzar el éxito fácilmente y sin demoras, tal cual como nos gusta que sean las cosas hoy en día:

  1. Define qué es para ti el éxito, no importa si es tener muchos autos o elevar tu consciencia para alcanzar mundos paralelos.
  2. Una vez definido estúdialo y apréndetelo lo mejor que puedas, esto te ayudará a no olvidarlo nunca, ni en los peores momentos.
  3. Ahora que ya lo definiste y lo aprendiste trata de olvidarlo.
  4. Como te lo aprendiste tan bien, no lo podrás olvidar, lo que es bueno, ya que debes saber que el éxito en sí mismo no existe, sino que es sólo una invención de nuestra mente para tratar de alcanzar algo que nunca nos dejará satisfechos por completo.
  5. Simplemente empieza a hacer lo que quieras hacer sin preocuparte mucho de los sucesos extra que envuelvan tu vida. ¿Para qué quieres ser exitoso, si estás siendo pleno con lo que más te gusta? No olvidar la primera definición te hará darte cuenta lo estúpido que se vuelve siempre querer más cuando ya tienes todo.

Como ves es más sencillo de lo que parece, pero más complejo de lo que se lee. A mí aún me cuesta, sobre todo cuando me falta una u otra cosa, sin embargo en Situación Grave nos gusta el empuje que nosotros mismos nos damos, algo que es medio espiritual o parecido a eso.

¡Qué tengan un buen día!

La evolución del 7mo Vicio y su aporte más allá del cine

*Por Nauj

Alan Watts consideraba que el trabajo debía ser visto como un juego, centrándose en el presente y llevándolo a cabo de tal forma que todo pareciese entretención, tal como la vida lo es. Yo no sé a ciencia cierta si en realidad es así o no como ve el equipo del 7mo Vicio,  programa de cine y mucho más del canal de cable Vía X, a lo que hacen, pero el reflejo que llega a sus seguidores y a otros tantos que lo ven a veces, se parece mucho a lo que dice Watts. Las cosas cuando se hacen de corazón, cuando se hace lo que en realidad gusta y no existe una preocupación más allá de entregar lo mejor, se convierten en naturales y, al ser algo natural, fluye solo, sin presiones ni condicionamentos externos. Es así como el programa ha evolucionado, según lo que creo, con todo su equipo y, especialmente, con la cara visible de todo: el Pelao Frías.

Hace mucho tiempo ya que comencé a ver al 7mo Vicio y a deleitarme con una visión de cine diferente mezclada con matices musicales que se acercaban a mis gustos, además de opiniones que se unían a ciertas miradas que le daba al mundo. Sin embargo, al pasar el tiempo no sólo se notaba que el programa iba cambiando de aspecto físico, si no que se conjugó el cine, en realidad las artes en general, con la vida, con aspectos más, digásmolo así, profundos. Las palabras del Pelao Frías unidas a imágenes o cortos que llegaban a la médula son el mejor ejemplo de ello.

El día que todo me quedó claro, donde me dije a mí mismo “el 7mo Vicio sigue en la misma línea, no se ha convertido en una mierda televisiva, continúa siendo ese oasis entre tanto no-aporte, pero no es el mismo, ha evolucionado y crecido en su contenido de forma natural”, fue cuando mi madre me comentó que si había visto ese programa del cable, el de un joven peladito que mostraba cortometrajes, que a ella le encantaban, que algunos eran súper bonitos y que dejaban pensando. Me di cuenta en ese instante que el programa transcendía, era tranversal para todos y que se estaba convirtiendo en algo, quizás exagero, casi espiritual.

No se trata de hacer queques, cargarles la Bip! o de idolatrar a nadie, pero las cosas hechas de este modo son las que trascienden en el tiempo, sólo basta con ver hasta el punto donde el mismo Frías ha llegado: publicó su propio libro.

Esperemos que el 7mo Vicio siga en la misma senda y que sirva de ejemplo para quien quiera hacer algo natural y fluido, sin pretender más que jugar en la vida. Así nos gustan las cosas en Situación Grave.

¡Qué tengan un buen día!

Cuento corto

Por Nadie

“Había una vez un hombre que, para desestresarse de la rutina diaria, decidió conducir lo más lejos posible en su automóvil. En el camino pensó muchas cosas, analizó las situaciones y llegó a la conclusión de que debía volver”.

– ¿Es una broma verdad? Te pedimos que escribieras un cuento corto ¿Y es esto lo que entregas? En serio, vuelve en un par de horas a mi oficina con algo mejor. De no ser así te sacaremos de la edición.

“Había una vez un hombre que, para desestresarse de la rutina diaria, decidió conducir lo más lejos posible en su automóvil. Se metió en caminos interminables y desconocidos sólo para detenerse y pensar un rato en todo lo que había hecho. Al rato vomitó un poco, encendió el auto y volvió a su hogar tranquilamente”.

– ¡Pero qué mierda! No entiendo a lo que vas con esto ¿Quieres que te saquemos de la edición?

– No.

– Entonces te doy otra oportunidad.

“Había una vez un hombre que, para desestresarse de la rutina diaria, decidió conducir lo más lejos posible en su automóvil. Se metió en caminos interminables y desconocidos sólo para detenerse y pensar un rato en todo lo que había sucedido en su cabeza. Se sentía extraño tratando de manejar su situación particular. Necesitaba pensar y analizar cómo diablos lidiar con lo que él llamaba ‘sus demonios’, sin embargo los golpes en el maletero del auto no dejaban que las ideas se movieran por su cabeza, tanto así que decidió eliminar lo que había ahí dentro. Abrió el maletero y sacó un tren de juguete a pilas que encendió al principio del viaje. Lo tiró al suelo, lo hizo pedazos, le gritó, lo escupió y luego comenzó a vomitar. Al rato ya estaba tranquilo y listo para volver a su hogar”.

– No entiendo nada de nada. Definitivamente estás fuera de la edición.

– Bueno, no importa. De todas formas y sólo para que sepas, el final del cuento se puede modificar, siempre se puede hacer algo.

– Está bien. Esta es tu última oportunidad.

“Había una vez un hombre que, para desestresarse de la rutina diaria, decidió conducir lo más lejos posible en su automóvil. Se metió en caminos interminables y desconocidos sólo para detenerse y pensar un rato en todo lo que había sucedido en su cabeza. Se sentía extraño tratando de manejar su situación particular. Necesitaba pensar y analizar cómo diablos lidiar con lo que él llamaba ‘sus demonios’, sin embargo los golpes en el maletero del auto no dejaban que las ideas se movieran por su cabeza, tanto así que decidió eliminar lo que había ahí dentro. Abrió el maletero y sacó a un hombre con manos y pies amarrados. Lo miró y uno de sus demonios disfrutó como loco el miedo en esos ojos, mientras que otro sacaba un cuchillo lentamente para proceder con el sacrificio. Un tercer demonio se reía y otro bailaba. El quinto sacó un bidón con bencina y el sexto ya tenía fósforos en sus manos. Un séptimo, al que no llamaba demonio, se acurrucaba en el suelo y trataba de pensar en cómo detenerlos, sin embargo ya era tarde. El hombre apuñaló al otro, lo dejó medio vivo, lo roció con bencina y le prendió fuego mientras reía dando saltos eufóricos. Al rato vomitó, quedando tranquilo para volver a su hogar. Al subir al vehículo y mirando a su víctima dijo:

– Te di una última oportunidad, debiste sacarme de la edición”.