El Plesiosaurio

Por PoEtA AlcOhoLiCo*

Encontraron tristemente a un plesiosaurio que encalló en las costas de Santa Villa. Estaba vivo aún pero sufría mucho por las heridas profundas de su costado izquierdo. Los diarios locales cubrieron la noticia con portadas y titulares sensacionalistas, capaces de llamar la atención del más escéptico del mundo. El plesiosaurio o Nauc, como lo bautizaron los niños del lugar, agonizó por días, muchos días sin que los científicos supieran qué hacer con él. El señor Suzuki, carnicero de la calle Noruega, cortó parte de la aleta derecha de Nauc, causándole un dolor horrible, incapaz de tolerar sin un poco de morfina (suministrada por Don Anselmo, el farmacéutico), dolor causado sólo por un poco de “sabrosa” carne. Un niño, Pepito (imbécil común), trajo consigo un poco de alimento de perro para el plesiosaurio, pero el animal era muy acuático para aquella comida tan terrestre (a parte pertenecía a la marca registrada Cachupín).

 

– Señor presidente, este descubrimiento demuestra que aún no hemos aniquilado a todas las especies antiguas – dijo Mr. Cole cuando llegó el presidente, Perro Sarnoso (nombre que tiene su origen en el norte de América), al lugar de los hechos.

 

Nauc observó por diez días a los periodistas, científicos y curiosos que llegaban al lugar, pero, siempre digno, nunca se quejó en público. Su sufrimiento llegaba al anochecer, cuando sólo el cuidador, el Sr. Dopar se encargaba de él. Esta persona le hablaba al oído y le contaba historias extrañas y absurdas acerca de unos animales llamados ballenas. Nauc no podía evitar sonreír ante la simpleza del hombre que, a pesar de aparentar ser una buena persona, escondía el crimen de haberle quitado un ojo a un gato.

 

Una noche, después de que el Sr. Dopar bebiese su último trago de alcohol, el plesiosaurio más conocido como Nuac, pidió al cuidador que le contase una historia sobre los plesiosaurios antiguos, aquellos que dominaron los mares en la prehistoria. El sacador de ojos de gato no pudo resistir contar la más bella historia sobre una familia plesiosaurio, en la cual la hija más pequeña nadaba como una sirena (Nauc no sabía lo que era una sirena), el hijo mayor nadaba más libre que las aves en el cielo y los padres estaban orgullosos de aquella vida sana, libre y feliz. Esa noche, el único amigo del plesiosaurio cerró sus ojos un momento y cayó dormido junto a la aleta izquierda del animal. Nauc, con dolor y sueño también durmió bajo aquella noche estrellada que llamaba a la más grande calma de todos los tiempos del hombre. Ahora eran amigos.

 

Nauc, como dijimos anteriormente, sufrió diez días seguidos una muerte penosa y lenta pero llena de amistad. El día diez, mientras todos discutían cómo estudiarían al animal, si lo faenarían, si lo llevarían entero al laboratorio o si cortarían su cabeza y cuello solamente, un niño se acercó lento y acarició la cabeza del plesiosaurio. Nauc abrió los ojos y sólo vio la cara de otro plesiosaurio que le decía que no fuera tan orgulloso, que dejase ir su cuerpo. El animal, que era muy grande, sacó fuerzas de algún lugar inexplicable y soltó un grito desgarrador, con el cual llamó a todos lo humanos para que se avergonzaran de aquel show. También llamó al Sr. Dopar para escuchar una última historia, pero nunca lo vio venir. Nauc cayó muerto en la arena, muerto, sin vida, tal cual como había llegado.

 

Al Sr. Dopar le entregaron un dinero extra, le dijeron que muchas gracias por mantener por diez días vivo al animal, que él había contribuido con la ciencia, que el dinero era bueno, que si volvía a acontecer algo así lo llamarían de inmediato. El hombre guardó sus billetes y lloró todo un invierno, pidiendo disculpas al mar por tan cruel acto. Nauc, el último plesiosaurio, no volvería jamás.

*Poeta Alcohólico es un poeta de los fondos de las botellas…pronto volveremos con él

Por el momento la situación precaria del blog no atraerá mucho, pero es lo que hay. Esperamos sus comentarios y ganas de escribir de lo que sea a: situacion.grave@gmail.com

Señor Editor

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3 pensamientos en “El Plesiosaurio

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