A propósito de las coincidencias

* Por Nadie

Tal vez pudo ser el día otoñal marcado por esa leve brisa fría o viajar apretado en el metro hasta el lugar de trabajo. Quizás fue el hecho de que se cruzase un perro por delante o que la señora del quiosco me saludase de forma agradable y sonriente o, lo más probable, es que la pequeña pero buena historia del Sr. Editor haya hecho pensar de forma distinta a mi cabeza. Sin embargo, de lo que sí estoy seguro es que cuando abrimos más nuestros ojos nos podemos dar cuenta, o sólo sentir, que las coincidencias no existen.

Día a día caminamos por lugares diferentes o iguales y miramos sin ver. No somos conscientes de que nuestras acciones o las cosas que suceden a nuestro alrededor son la reacción de una acción y que a su vez estas son acciones que provocarán más reacciones. Pequeños o grandes momentos surreales que vivimos normalmente los identificamos como coincidencias que, a decir verdad, no lo son. Un día escuché que un conocido dio marcha a una idea que terminó en un buen negocio sólo porque se le ocurrió conversando con un amigo. Otra vez oí cómo una persona se salvó de participar en un accidente sólo porque se retrasó buscando las llaves de su casa.

En lo personal, y analizando lo que veo y siento todos los días, creo firmemente que esa palabra llamada coincidencia es sólo un manto que oscurece una verdad implícita, un principio de acción-reacción quizás universal. Todo puede ser: quizás ayer tenía que levantarme más tarde para no subirme al microbús que chocó, quizás debía conocer a ese perro que me enseñó a querer sin miramientos, quizás por alguna razón extraña debía decir buenos días al señor del ascensor, quizás por algo comiste esta y no esa comida, quizás por algo conociste a alguna persona, quizás por algo te habló alguien en la calle, quizás por esa razón especial encontraste $10 botados, quizás por alguna razón hay personas que ya no ves y otras que estás empezando a conocer, quizás por esa razón especial te tomaste esa foto con esa persona, tal vez por ese motivo besaste a esa mujer o a ese hombre, quizás por alguna razón quisiste, amaste y no miraste, quizás, sólo quizás, por alguna situación especial, que ni él ni yo conocemos, el Sr. Editor me invitó a escribir de lo que quisiese. Si no hubiese sido así tal vez no me habría dado cuenta de las acciones y reacciones que rigen lo que nos rodea y a nosotros mismos.

No es coincidencia, tal vez, que tú estés leyendo esto.

“No existen las coincidencias, sólo la ilusión de la coincidencia”.

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3 pensamientos en “A propósito de las coincidencias

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