A propósito del partido Chile-Bolivia y los fanáticos

*Por Nadie

El ambiente se agita en la ciudad cuando va a jugar Chile por las clasificatorias al mundial de fútbol Brasil 2014. Esta vez enfrentaremos a Bolivia por puntos cruciales si queremos asistir a la cita futbolera más importante del planeta. Para las personas que no gustan del balompié es un día más para hacer lo que se debe hacer, sea lo que sea que estén haciendo, ya sea felices o no tanto. Por otro lado, los aficionados saben que en un momento la jornada se detendrá, todo se paralizará para ver cómo el equipo cumple con las expectativas de buen juego siempre prometidas por el DT de turno, sin embargo mañana será otro día y pierda o gane su país, de todas formas hay que continuar con el show. Finalmente, en el extremo más recóndito, existe una casta de seres con cara pintada y el pecho inflado, capaces de hacer lo que sea y sufrir hasta las lágrimas al ver al equipo de sus amores entrar a la cancha: ellos son los fanáticos.

El camino al mundial ha sido arduo y duro, como siempre ha sido en la historia de nuestra selección, sin embargo los fanáticos siempre están ahí llueve, truene o relampaguee, impertérritos, nada los mueve de sus lugares para observar con detalle y vivir a concho todo lo que sucede en 90 minutos de partido. No sólo eso, para ellos el sentimiento surge días antes, disfrutan de las previas y de hasta el más mínimo detalle que pueda entregar un periodista. ‘Acá es donde los jugadores se bañan’, ‘¿Sabías que el DT los hace bañarse con sangre de toro para que tengan más coraje en el campo?’ o cosas por el estilo surgen de la nada. Son un director técnico más, son un jugador más, se emocionan con los comerciales de Coca-Cola. Horas antes del encuentro hacen cábalas, se encomiendan a los dioses, gritan ce-hache-is en la calle y se reúnen con familiares y amigos para disfrutar a concho.

Durante el partido gritan, patalean, cantan, beben, lloran, disfrutan, ríen y, aunque el equipo pierda, dicen ‘no importa’, ‘aún podemos’, ‘tenemos fe’, ‘¡Vamos!’. Cuando acaba todo, se haya perdido o ganado, buscan hasta el último resumen y escriben en su cabeza el por qué del triunfo o el por qué de la derrota. Son gente positiva aunque la adversidad haya acabado con sus cuerpos.

A veces es muy difícil de entender, pero todos y cada uno amamos algo, lo llevamos con nosotros a concho y lo disfrutamos con todo nuestro ser. Es verdad que los extremos no son buenos, pero ¿no es bonito ver a la gente contenta aunque sea por un momento? ¿Será difícil encontrar ese lugar donde estamos a gusto con nosotros mismos?

Si usted es fanático del fútbol dese cuenta de que tal vez, sólo tal vez, la vida se podría vivir así. Si no gusta del balompié doy por sentado y juro que usted tiene algo que lo hace sentir igual.

Quizás es momento de revisarlo y ejecutarlo, yo lo estoy aprendiendo.

¡Qué tengan un buen día!

fanaticos

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