Círculos viciosos

Por Sr. Editor

Cuando llegué a mi casa mi perro me saludó indicando que quería tener una pequeña conversación conmigo. Acaricié su cabeza mientras tomaba asiento en la puerta de entrada. Le dije que se fuera a dormir, que no pasaba nada, que sólo era una mala pasada. “Ser positivos no significa que tengas que sonreír todos los días y a cada momento, tiene que ver con la actitud”, me dijo su cara en cuanto me entregaba un papel y un lápiz. “No, ya no puedo continuar escribiendo algún tipo de consejo o situación especial, no puedo mentir diciendo que soy un aporte, no si circularmente estoy donde comencé. Créeme, cuando dimos inicio a la terapia de mostrar cada pequeño momento que podía demostrar, aunque fuese con una nimiedad, que los procesos robóticos diarios pueden ser diferentes, se buscaba simplemente limpiar un poco la cabeza y el cuerpo de la contaminación ‘normal’ que se vive todos los días, sin embargo pensé que se había finalizado el proyecto de forma correcta”.

En ese momento, al finalizar mis palabras, mi perro dio media vuelta y se fue a recostar, sin antes decirme que me mirase al espejo un rato. En la terapia siempre me dijeron que le hiciera caso a mi perro, ya que él tenía buenos consejos para analizar. Fui al baño y me paré frente a un espejo de cuerpo completo y recordé lo siguiente: “Ponerse un espejo en frente y mirarse fijamente nos puede dejar perplejos observando qué es lo que estamos haciendo mal”. Ahí, en ese preciso instante, me di cuenta de que no se debe predicar sin practicar, de que las verdaderas situaciones, las reales, si las analizamos bien, nos hacen evolucionar. Que todo ande en círculos viciosos es parte del todo, ya que la historia se vuelve a reiniciar una y otra vez sólo hasta cuando queremos. Quizás no deseamos soltar nada porque tenemos miedo, no queremos iniciar algo diferente por razones desconocidas y, cuando vemos que otros han hecho lo que habíamos ideado, nos sentimos miserables de nuestra existencia sólo por el hecho de no atrevernos.

No lo sé. Quizás volver a este punto sea parte de la limpieza que necesitaba llevar a cabo en mí y este sea el preciso momento de doblar en sentido contrario. No lo sé. Sólo tengo la certeza de que las situaciones graves no acaban sólo hasta cuando decidimos que se deben terminar. Esa decisión es personal, nadie vendrá a vivir tu vida. Mejor aprovecha el tiempo y haz lo que quieras hacer sólo cumpliendo una única condición: no hagas daño a nadie. Ninguna persona se merece pasarla mal por tus miedos.

Sé que es algo personal, pero a veces se necesita compartir lo que se piensa.

¡Qué tengan un feliz día lunes y una excelente semana!

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